Existe una estrecha relación entre lo que comemos y nuestra salud física, lo mismo que la salud mental. Hay estados de comportamiento que pueden estar influenciados grandemente por la alimentación.
El que una persona se sienta deprimida o entusiasta, carente o llena de vitalidad, el estado de ánimo es influenciado también. El juicio, la razón, la percepción, llegan a ser objetos de su influencia. Y recordemos la importancia de los hábitos en lo que tiene que ver con el éxito de la persona. La perturbación del sistema digestivo afecta el cerebro.
"¿Cómo pueden influir los alimentos sobre la actividad cerebral (química cerebral)? El secreto parece estar en los neurotransmisores que son fabricados por células nerviosas a partir de componentes específicos de los alimentos conocidos como precursores, cada uno de los cuales ejecuta funciones diferentes, dependiendo de la materia prima que las células obtengan de cada alimento. Ejemplo de ello es el triptófano, un aminoácido presente en las proteínas y que se convierte en serotonina, uno de los más importantes neurotransmisores del cerebro, encargado de calmar, relajar y adormecer."
"Un par de ejemplos de cómo los diferentes grupos alimenticios son los carbohidratos y las grasas. En la mayoría de los casos, principalmente el azúcar refinada, reducen la actividad del cerebro. Por lo tanto si desea mantener la mente alerta no consuma dulces, tortas, helados, cereales azucarados, arroz blanco o pastas refinadas. Estos producen somnolencia y confusión mental. Igual sucede con la grasa, la cual amortigua el dinamismo del cerebro puesto que tarda mucho tiempo en ser digerida,"
(AND, Dorigen Durán, Guillermo Navarro, página 7).
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